Queda mucho por hacer en transparencia y respeto por los derechos de los accionistas.
Dinero Quince publicación de análisis financiero de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en compañía de las asociaciones de consumidores europeas del grupo Euroconsumers, ha estudiado el “buen gobierno” de 444 empresas que cotizan en las bolsas europeas y de Estados Unidos, 65 de ellas españolas. Para ello se les envío un cuestionario y además se estudiaron sus informes anuales, estatutos y decisiones de sus últimas juntas generales. El resultado principal es que aún queda mucho por hacer. La nota media obtenida por las empresas es de un 5,45 (sobre una puntación máxima de 10) y frente a los códigos de conducta voluntarios, la vía normativa es el camino más rápido para que las empresas cumplan con sus deberes.
Bajo el concepto de -buen gobierno- se engloba una forma de gestionar la empresa en la que se pueda controlar a aquellos que deben tomar las decisiones más importantes (el consejo de administración) y se protejan al mismo tiempo los intereses de los accionistas minoritarios. Cada vez se publican más estudios que demuestran que las empresas que hacen gala de un buen gobierno resultan más rentables, suelen presentar por lo general un menor riesgo y su evolución en Bolsa es mejor que la de aquellas cuyas prácticas en la materia dejan mucho que desear.
Al cuestionario enviado por la OCU sólo respondieron la mitad de las empresas (en esos casos, su “buen gobierno” se evaluó a partir de sus informes anuales, memorias y otros documentos legales). Las empresas anglosajonas (Reino Unido y EEUU) salen mejor paradas (la media es del 6,25) que las europeas (media de 5,26).
En el caso de las acciones españolas (se analizaron 65), la media obtenida por las mismas (5,34) no difiere demasiado de la media del total de las empresas analizadas (5,45). Se nota que el respeto al buen gobierno en España parece provenir más bien del cumplimiento de los imperativos legales que a un auténtico respeto al accionista. Es normal pues, ver cómo las sociedades españolas han sumado puntos en aquellas cuestiones de obligado cumplimiento en España (que a veces no lo son en otros países) y han restado en aquellas cuestiones en las que las empresas tienen manga ancha para respetar o no a sus accionistas. Así por ejemplo, las sociedades españolas son amigas de mantener blindajes; realizar ampliaciones de capital sin respetar el derecho de suscripción preferente de sus antiguos accionistas; comunicar los emolumentos de los miembros de su consejo pero no de forma individual; condicionar la delegación de voto en la junta (exigiendo por ejemplo que se haga en otro accionista); etc.
Como conclusión, la OCU opina que a pesar de los esfuerzos realizados por las Compañías en esta materia, aún queda mucho por hacer por lo que seguirá vigilando de cerca el cumplimiento de las prácticas de buen gobierno por parte de las empresas. Se puede consultar esta información en la pagina web www.dinero15.com.


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